lunes 2 de febrero de 2009

Capítulo 11: El improperio contraataca

Dos figuras avanzaban por el desierto del Jovi, parecían comentar algo que ellos mismos llamaban “El Molómetro” una especie de dios pagano que medía su fé en cundios… de sus bocas salía la frase “como en una campana de Gauss” algo que todo el mundo sabe no puede ser nada bueno, sin duda su plan era claramente maligno, o eso fue lo que pensó Batman en cuanto entre las sombras de una gran roca los escuchó. Goku a su vez se entretenía sacándose los mocos y opinando que se parecían en cierta forma a su querida y añorada bola de cuatro estrellas.


Pero bueno, volvamos a las figuras, caminaban una al lado de otra, trajeadas con sendas corbatas cada una de un color diferente, Rojo y Azul… sin duda se trataba de… “Los Admin”. Goku que se había aburrido de hurgarse la nariz decidió ir a dar una vuelta, algo que el Caballero Oscuro no logró adivinar… un segundo después el pequeño estaba paseando a unos 10 metros de las dos figuras que comenzaban a discutir cuantos cundios otorgaba un radiador que mantuviese las bebidas frías y funcionase con calor. Las miradas de los tres personajes se entrecruzaron y de los labios de Goku surgió algo así como:


- Vaya… ¡Es Manuel D.”LLO”, rolero… y famoso! Y él… él… ¡Weiz… The Malician Magician!


Los dos admin detuvieron su paso observando a la figura que había poblado la televisión durante sus infancias, el niño prodigio Goku, y puesto que la última noticia que tuvieron de Elgoth había sido algo relacionado con este chico tendrían que poner toda su inteligencia de su parte para atrapar a tan formidable enemigo. Weiz pensó en la forma más fácil de hacerlo… ¡usando sus asombrosos poderes para que decidiera acompañarlos por si mismo! Después de todo no sería difícil engañarle.


- Observa Goku, pues sí, sé como te llamas mi poder me permite vislumbrar toda tu realidad… ya que yo puedo tocar el molonio y moldearlo a mi voluntad, te lo demostraré haré que esta moneda de Platino – sacando una de su bolsillo - ¡Se convierta en piedra!


- Ohhhhhh…


Goku con sus grandes ojos abiertos esperaba expectante el fenómeno que ante él se iba a producir profundamente emocionado y admirado de que aquel hombre hubiese descubierto su nombre. Weiz hizo gala de su magia… pero algo salió mal… la moneda cayó de sus manos claramente rebotando en el suelo mientras en su mano aparecía una piedra verde (probablemente criptonita, pues todo ser malvado goza de llevar una por si aparece Superman).

El adolescente alzó una ceja y dijo:


- Has intentando timarme ¡os patearé el culo!


- Oh, perfecto Weiz ¿Cuántas veces te he dicho que no hagas ese truco? ¡Ya van dos veces que nos patean el culo! Pero bueno, da igual, porque tú molas, yo molo, todos molamos, excepto los listos, los listos no molan nada, como odio a los listos tío.


Goku se abalanzaba ya sobre las figuras dispuesto a atacar cuando… ¿esperad nos habíamos olvidado de Batman? Que va este había estado esperando el momento de confusión para llevar a cabo su plan que aunque truncado por el paseo de Goku no había salido tan mal… emergió de una nube de humo frente a las dos figuras, pues solo él era el héroe entre las sombras, el mal que azota al mal, el Caballero Oscuro que Gotham necesitaba, esa era su labor y detuvo al pequeño con un gesto diciendo:


- Déjamelos a mi…


Manuel D.”LLO” abrió mucho los ojos y mirando a Weiz y a Batman de hito en hito lo señaló diciendo:


- Tiiiiiioo… es él… ¡El Caballero Oscuro! Dios, como molas… y… ¡COMO MOLA TU MOTO! Buah, si yo tuviera un coche parecido a tu moto… ¡Si yo tuviera un coche otro gallo cantaría!


Batman azorado no supo cómo responder… parecían conocerle, y admirarle, y oye, eso no se ve todos los días, la verdad es que era una sensación agradable quizá esta gente no fuese tan mala, es más, seguro que no era tan mala.


- Vaya, gracias, si la verdad es que vi el modelo y no me pude resistir a comprarlo… creo que me he equivocado con vosotros, es más… ahora que me fijo… ¡tú serías un gran agente del bien! ¡El tipo de hombre que Gotham necesita!.


- ¿Tú crees? – Los ojos como platos.


- Sí, sin duda…


- ¡Pues tú seguro que podrías visitar Area42! ¿A qué si Weiz?


El mago se encontraba apartado agarrándose las sienes preguntándose por qué siempre fallaba en ese simple truco…


- Vaya, parece que ahora no está disponible…


Entonces una luz rojiza surgió desde el cinturón de Batman y desde esta luz apareció… (redoble de tambores) ¡Pikachu!, bastante cabreado por cierto.


- Oh mira Weiz, la abeja Maya…


- No creo que esa sea la abe…


Antes de que pudiesen terminar de hablar el diminuto Pokemon ya estaba gritando:


- ¡Pika, pika, pika, pika...!


- Pues ráscate – las palabras surgieron de la boca del mago de forma instantánea… y la “multitud” allí congregada comenzó a reirse a carcajadas… la mayoría cayeron al suelo víctimas del grandioso hechizo de carcajada, no, esperad, no era un hechizo… - pero sí sólo era un chiste malo… está visto que “la originalidad está sobrevalorada”.


Por suerte eso salvo la vida a su compañero que al caer al suelo entre risas esquivó sin querer el rayo que justo caía a sus pies. Pero… no podía dejar de reir, se estaba empezando a poner rojo, bueno más rojo, ¡se estaba ahogando! Weiz corrió junto a su amigo y mirando al grupo de los héroes de forma furibunda dictaminó:


- Esta vez nos habeis vencido, pero volveremos…


- Eso… ¡Make it happen hijos de puta! – consiguió articular el hombre de la corbata roja entre sus risas ahogadas.


Batman sin saber aún como Pikachu llegara hasta su cinto metido en una pokeball agradeció su intervención, ya que al escuchar “Area42” comprendió que realmente eran sus enemigos, eran el mal. Más adelante explicaremos el suceso de cómo Pikachu llegó a ese cinto.


Con un movimiento de la mano de Weiz aparecieron otra vez en su punto de retorno la base de Area42. Donde poco a poco Manu consiguió recuperar el aliento.


- Sigo sin entender porque puedo teleportarnos pero no soy capaz de hacer ese simple truco.


- Quizá sea porque eso es un truco y se te da mejor la magia de verdad ¿no? Oye… tú crees que ahora somos distintas personas, es decir… clones con nuestros recuerdos y…


- ¿Aún seguís con eso?


A los pies de los Admin llego rodando la bola de cuatro estrellas, al alzar la vista vieron ante ellos las figuras de “Ojoloco”, Elgoth y Pwyll, parece que el adivino había conseguido encontrarlo, su única respuesta fue:


- Puto Elgoth.




Aclaraciones del escritor: Todo hecho narrado en este capítulo no tiene ni ha tenido nunca que ver con cosas que sucediesen en la realidad, excepto eso, y eso, y eso, y eso… y también eso.

Pwyll y Elgoth os desean una feliz navidad.



by Elgoth

domingo 2 de marzo de 2008

Capítulo 10: Viaje y separación

El científico se encontraba atareado mientras daba cada dos por tres un golpe aquí y allá, el ruido de las máquinas le impidió oír los ruidos de la gran puerta abriéndose a golpes y las felicitaciones a un teletubbie. Sólo cuando apagó la máquina oyó la profunda voz del detective.

- Doctor Emmet Brown, su máquina queda requisada en nombre del bien.

Antes de que pudiera contestar de alguna forma quedó inconsciente de un ladrillazo.

- Nuevamente, bien hecho, Laalaa.

Vivi se adelantó unos pasos hasta colocarse cara a cara al inconsciente inventor.

- ¿Realmente era necesario golpearle?

El detective se rascó el mentón mientras miraba a todas partes, y, aunque en un principio parecía que no iba a responder finalmente lo hizo.

- Según el señor Wayne este hombre estaba compinchado con una red de narcotraficantes internacionales que tenían relación con nosequé cosa en Gotham.

- ¿Estás seguro de que eso era verdad?

En esta ocasión no respondió y se limitó a observar el antiguo coche.

- Sin duda ahí no vamos a caber todos. Me temo que deberemos separarnos, además, así podremos cubrir varios objetivos.

Vivi se acercó con pasos inseguros y respondió a las afirmaciones del detective.

- Entonces todo ha sido en vano, la compañía ha fracasado…

- No, si nos mantenemos unidos. No abandonaremos a Winnie The Pooh al tormento y a la muerte.

Caine entrecerró los ojos mientras que parecía intentar recordar algo, finalmente se dio por vencida con un “serán cosas mías” y expresó la pregunta que con seguridad recorrería en esos momentos por más de una mente.

- ¿No acabas de decir que nos vamos a separar?

- Pero volveremos, ahora debemos decidir quiénes vienen, los demás deberán seguir con la búsqueda de las bolas de dragón.

La pinky volvió a tomar la palabra.

- Me gustaría ir con Pikachu en busca de un logopeda, así aprovecharíamos mejor el tiempo y podría hacer hablar a la rata.

Sherlock Holmes cabeceó a pesar de lo que le ofrecía era exactamente todo el tiempo del mundo.

- Laalaa viene al pasado, necesitaremos de su fuerza y si conseguimos sintonizarla no nos aburriremos. Batman se van con Goku en busca de las bolas, supongo que volveremos a tiempo de ayudaros, pero debéis hacer todo lo posible mientras tanto. Así pues, Vivi, Laalaa y yo, iremos en busca del señor The Pooh y lo traeremos de vuelta justo a tiempo para regresar a la búsqueda.

Con poco más que decir todos tomaron caminos diferentes para ir en busca de nuevas aventuras, con una liga separada físicamente pero unida moralmente por el valor de la justicia, la amistad, el amor y los intereses de carácter monetario que podrían sacar de una compañía de héroes tales como vales descuento en el Carrefour.


Un olor a incienso penetrante golpeó con fuerza la cara de reAper cuando entró en la sala número 9 del gran edificio que servía como base general del a42, esperó pacientemente a que los murmullos terminaran y Pwyll finalmente levantara la cabeza de las tres monedas que estaban puestas sobre la mesa:

- ¿Has visto algo en el futuro esta vez?

- No, estaba contando el dinero para esta noche, ¿qué pasa ahora?

- ¿Has visto a Elgoth últimamente?

- No, ¿por qué?

- Por que nos hace falta alguien que vaya tras las bolas de dragón y aparte de Elgoth no se había molestado nadie.

- ¿Y quieres que vaya yo?

- Podría ser una alternativa fiable.

- Vale, deja que eche el I-ching y así podré saber cuáles deben ser mis pasos.

- Lo que tú digas.

Tal como llegó se marchó, dejando a Pwyll absorto nuevamente en las monedas mientras apuntaba en una libreta una serie de líneas.

- Interesante esto del viaje en el tiempo, debo comentárselo a alguien antes de que se me olvide.

miércoles 2 de enero de 2008

Capítulo 9: La nueva gran obra

Unos minutos después, la liga junto a Goku, iniciaban un viaje en el ligamóvil en la dirección a la que había volado el oso de peluche. En el interior de la carroza la pinky no hacía nada más que mirar por la ventana.

- Espero que no le haya pasado nada, la caída debe haber sido horrorosa. Se habrá dejado la ropa echa un asco.

Sherlock Holmes, en cambio, afinaba su violín que de alguna forma había transportado hasta Japón.

- No se preocupe, querida pinky, el señor The Pooh es un peluche así que físicamente ha debido caer en cualquier caso en blando. ¿Cómo va nuestro amigo, Laalaa?

La teletubbie entreabrió sus brazos durante unos segundos durante los cuales se oyó un pequeño grito de puro pánico que se apagó tras volver a abrazarlo. Fue el propio detective quien contestó.

- Parece que aún vive, sigue demostrándole tu amistad.

Tras una marcha de varios minutos finalmente llegaron a una ciudad, un montón de palomas echaron a volar al paso de la extravagante carroza y finalmente se paró en seco, la calle estaba taponada por un combate por el honor de dos samuráis. Desde el puesto del cochero el mago negro tomó la palabra.

- Creo que va para largo, lo mejor será que vayáis a pie mientras yo encuentro aparcamiento.

- Y ya que estamos podemos ir a un…

Un sonido de cremallera cortó en seco la voz rasposa mientras la liga casi al completo y con Goku en brazos del extraterrestre amarillo y se introducían entre la multitud en busca de información.

Veinte minutos después no habían encontrado ninguna información sobre peluches voladores y se dirigían de vuelta cuando Vivi vino corriendo a su encuentro enarbolando un periódico, el pequeño mago se apoyó contra uno de los postes informativos mientras recobraba el aliento y tendía el periódico al detective, tras intentar varias veces hablar el pequeño mago negro cabeceó con gran pesar y volvió a abrir la cremallera de su sombrero.

- Lo encontramos, en las páginas de cultura.

Tras pasar rápidamente las páginas, Sherlock Holmes leyó los titulares de cultura.

- A ver, señor Ornitier, no tenemos tiempo para ir a ver a Juan Tamariz, estamos buscando a Winnie.

Con algo más de fuerzas fue el propio Vivi el que contestó en esta ocasión.

- Más abajo, señor Holmes, más abajo.

Tras una inspección de varios minutos de la noticia lanzó el periódico al aire.

- Ha ido a través del tiempo, debemos encontrar una máquina para viajar en su busca.

Sin añadir nada más caminó mecánicamente hacia la dirección donde se suponía debía estar la carroza. Caine tomó el periódico en el aire y leyó la noticia, tras el espectáculo del mago Tamariz había un amplio estudio sobre las grandes obras del Louvre que le pareció bastante sospechoso, no fue hasta que miró detenidamente las imágenes cuando se percató de lo realmente extraño. En el lugar de la Gioconda había un primer plano de un sonriente y de brazos cruzados Winnie The Pooh con una peluca morena.

lunes 24 de diciembre de 2007

Capítulo 8: Amigos a la fuerza

Winnie the pooh observaba a contraluz la bola con las cuatro letras mientras la giraba una y otra vez.

- Oh, con todos mis respetos hacia usted, señor Holmes, pero creo que esto no son estrellas.

El hombre murciélago arrebató con gran presteza la bola falsa de las manos del oso de peluche y, en esta ocasión, fue él el que la observó contra los rayos del sol.

- Sin lugar a dudas se trata de un código secreto, déjenme un par de días y Alfred podrá decirnos lo que esconde.

En un rincón, sentado sobre uno de los troncos cortados, lloraba amargamente el detective mientras Vivi le palmeaba la espalda cada poco tiempo.

- No se preocupe, no es su culpa, no todo el mundo puede ser tan inteligente como lo es usted.

De repente un grito furioso les sobresaltó a todos, al final del camino se encontraba un Goku con cara de pocos amigos que observaba fijamente la falsa bola de dragón:

- ¿Qué habéis hecho con mi abuelo?

Tras unos tensos segundos de absoluto silencio un sonriente Winnie caminó con los brazos extendidos hacia el anterior propietario de la verdadera bola de dragón.

- Oh, jojojo, no se preocupe señor Goku, encontraremos a su abuelo si quie…

Antes de que nadie pudiera hacer nada por evitarlo vieron como Winnie the pooh salía disparado hacia el cielo y se perdía en el horizonte. Su lugar había sido ocupado por el enfadado inquilino.

La mente detectivesca de Sherlock Holmes se puso a trabajar a la velocidad del trueno, ahora más que nunca se necesitaban soluciones de peso. Tras echar un vistazo a la elegida representante de la liga la descartó, aún se veía en su cara el éxtasis provocado por el amor. De improviso le llegó a la mente la única solución inteligente en estos casos, pero tras echar un vistazo a su alrededor la desechó, no podrían salir huyendo. Así que solo quedaba una única solución, inmovilizarlo hasta que se calmara.

Señalando hacia la dirección del niño y con la mirada fija en el horizonte dio las órdenes pertinentes.

- Laalaa, él quiere ser tu amigo.

El japonés sólo pudo ver una mancha amarilla antes de notar que algo le asfixiaba con gran eficacia mientras una voz casi infernal pronunciaba terroríficas palabras.

- Abrazo fuerteeee, abrazooo fuerteeee.

Tras pronunciar estas palabras un centenar de veces finalmente la teletubbie dejó libre a su presa, ya casi sin fuerzas y con un pie en el otro mundo.

El detective, tras un asentimiento de su compañera pinky, se acercó con gran cuidado al exhausto Goku y se arrodilló hasta colocarse a su altura.

- Bien, ahora nos dirás quién es tu abuelo y dónde has mandado a nuestro oso de peluche. O le digo a mi amiga que quieres algo serio con ella.

Batman se adelantó hasta ponerse tras el detective.

- Y también qué clase de conspiración hay tras las cuatro letras.

Nadie se dignó a responder a Bruce Wayne y tras una breve ojeada el propio Goku invitó a toda la liga a tomar una infusión de aspecto extraño cuyos efectos no se pasaron hasta pasado un buen tiempo, tras el cual quedó claro que la bola de dragón era el abuelo del niño, que Winnie the pooh había volado hacia el este varios kilómetros y que Laalaa era un ser extremadamente peligroso como para dejarla mucho tiempo por Japón.

Poco tiempo la liga, junto a Goku que se había ofrecido voluntario tras ver una sospechosa conversación entre Sherlock y Laalaa, fueron en búsqueda del sin igual Winnie The Pooh.

viernes 21 de diciembre de 2007

Capítulo 7: Duelo de ingenios y el poder del Spammer

Caine se dirigió hacia la casa de Goku con cara de no demasiados amigos y nombrando a la madre de Holmes por lo bajo…

Al otro lado del “campo de batalla” Elgoth y Moody observaban a los siete héroes… al ver partir a la pinky hacia la casa Elgoth empezó a gritar:

-¡Pinky! ¡Matar! ¡Destruir! Moody…tú ¡ve! ¡Rápido! Yo retendré a los demás…

Se remangó y caminó hacia los otros seis mirando a Sherlock fijamente a los ojos… Moody salió corriendo a la cabaña de Goku a la par de Caine. Una vez frente a los seis héroes el spammer los miró a todos y cada uno de ellos de arriba abajo:

-¡Os reto a un duelo de ingenio! – lo miraron extrañados todos y encogiéndose de hombros sin saber a que se refería exactamente… - ¡Que habléis me cago en Dios!

Al detective le brillaron los ojos y comprendió que era ese duelo de ingenio así que emocionado replicó:

-Pero si Dios no existe…

-¡Pues me cago en tu puta madre!

-¡Oh!, ¡Burdo y zafio! Pareces americano… sólo los caballeros ingleses sabemos diferenciar el verdadero estilo ¡Y tú no lo tienes! – se encaminó hacia Elgoth… y se detuvo ante él forcejeando para sacarse uno de sus guantes de la mano… - Espera un segundo eh… - esforzándose… cuando al final consiguió sacarse el guante casi se cae y tenía la mano roja… pero al fin logró hacer un pequeño aspaviento con este… - ¡Exijo una satisfacción!

Elgoth miró a un lado… miro al otro… y abrió mucho los ojos:

-¡Agggg! ¡Un mariquita! ¡Socorro! – corriendo hacia la cabaña de Goku como alma que lleva el diablo.


Mientras tanto dentro de la cabaña:

-¡Oh, Moody, pero qué guapo eres…! – decía la pinky poniendo ojitos al mago – Si no fuera por tu idea de darle de comer al niño ¿dónde estaría yo ahora? – sonrió con suavidad, coqueta… el mago parecía encantado con la bola de 4 estrellas en la mano mientras miraba a la pinky embelesado.

-Eres la hechicera de mi corazón ¡Oh Morgana!

-¿Morgana? – la pinky frunció el ceño… - ¡Soy Caine! Pero bueno… te lo perdono por esas cicatrices tan monas que tienes…

Mientras tanto los pasos del brujo y la muñeca se dirigían hacia el exterior… el spammer venía corriendo hacia ellos de manera impresionante, con los ojos rojos y desorbitados…

-¡Nos vamos Moody! ¡Mata a la muñeca!

-¡Nunca mataré a mi amor! ¡Ni siquiera aunque tú me lo ordenes, Dumbledore!

-¡Oh! ¡Por favor y ahora esto…! ¿Nadie opina que las pinkys son horribles? ¡Estoy harto! ¡Dame la bola y acabemos con esto!

Ojoloco ante eso no tuvo nada que objetar así que le entrego la bola a Elgoth… pero la pinky se le echó encima… él entre gritos de horror y amenazas de usar un horno… consiguió escapar…

-¡Ojoloco! ¡El teletransporte! ¡Venga, venga!

Y girando los dos se fueron… pero… la pinky quedaba con la bola de cristal en la mano y una sonrisa triunfal… salió corriendo hacia Holmes alaridos de alegría salían de su garganta:

-¡La tengo! ¡La tengo! Mira Sherlock, mira… y además… ¡Creo que me he enamorado…!

-Sí, sí… lo que tú digas… - sin prestarle mucha atención mientras le arrancaba la bola de las manos, en el centro no había cuatro estrellas, si no cuatro letras: “SPAM”


Al otro lado de Japón el spammer sudaba sin control, la fiebre hacia arder su cuerpo, cansado, sudoroso…

-Uffff… al final he tenido que usarlo… el poder del spam, ha sido peligroso pero ha valido la pena… - a su alrededor cientos de bolas iguales se apelotonaban y en casi todas de ellas ponían lo mismo, “SPAM” – y ahora ayúdame a buscar, Moody, sólo una es la verdadera…

by Elgoth

viernes 30 de noviembre de 2007

Capítulo 6: Planes

La cabeza de Sherlock Holmes apareció por la ventanilla izquierda del segundo piso de la calabaza algo congestionada:

- ¿Estás seguro que el pollo puede caminar sobre el agua durante tiempo indefinido?

La voz aflautada del mago se hizo oír sobre el viento y sobre los quejidos de su sombrero ante el miedo a ser arrastrado por la velocidad.

- Realmente el máximo tiempo que he viajado sobre el chocobo ha sido diez minutos, de todos modos tengo reservas de verduras en mi bolsa de viaje.

El detective se dio por convencido y volvió a sentarse en el interior de la carroza.

- ¿No le vas a decir que te has olvidado la bolsa en Londres?

- Oh… no hace falta preocupar al señor Holmes, de todos modos espero que alguna de estas palancas tenga salvavidas.

Veinticinco minutos después en el horizonte apareció una línea de tierra y la carroza estaba ya hundida hasta las rodillas del chocobo que graznaba hacia todos lados. La cabeza de Caine fue la que apareció esta vez, desde el primer piso.

- ¿Por qué grita el pollo?

- Es un chocobo y grita de felicidad por ver tierra en el horizonte.

- ¿Entonces no tiene nada que ver con el hundimiento?

- El hundimiento está controlado, confiad en el cochero.

Una gota de sudor apareció en la oscura tez del mago negro tras ver desaparecer la cabeza de la pinky.

- Eres un miserable, Ornitier, vas a morir sin haber echado un buen…

La mano del cochero cerró rápidamente la cremallera que servía por boca a su sombrero y siguió concentrado en la tierra de delante mientras el chocobo iba elevando el volumen de su grito hasta alcanzar límites de cantante de ópera.

- ¡¡Chicos, necesitamos un poco de ayuda!!

La voz de Batman se hizo oír desde dentro de la calabaza.

- ¡Tira de la tercera palanca a tu derecha!

Tras un breve recuento el pequeño mago tomó con fuerza la palanca y tiró para sí. Antes de poder saber lo que pasaba se encontró totalmente pegado a la pared de la calabaza junto al chocobo y la calabaza planeaba sobre el agua al triple de velocidad de la permitida en cualquier autopista europea.

La carroza dejó atrás la costa y se introdujo arrasando árboles y rocas a su paso hasta que fue perdiendo lentamente potencia y finalmente se estrelló contra el suelo.

Un complaciente Batman salió sacudiéndose la capa.

- Por suerte se me ocurrió incluir cohetes en la parte posterior, si no estaríamos algo jodidos.

Con un gran esfuerzo Vivi y el chocobo pudieron despegarse de la carroza con algo de mareo, segundos después aparecieron a gatas el resto de la liga, exceptuando Laalaa que saltaba de alegría tras la experiencia vivida.

- Ahora, a buscar la casa de esos Goku.

Sherlock Holmes consiguió finalmente, y apoyándose contra la calabaza, erguirse y tras comprobar que no tenía más huesos ni partes rotas tomó la palabra.

- No debe estar lejos, lo sé.

Finalmente habían llegado a Japón.


- Dumbledore, ¿a qué estamos esperando?

Elgoth respondió con una serie de improperios en los que se acordaba de gran parte de la familia del creador del foro de contactos del que había sacado a su guardaespaldas, aunque finalmente decidió contestar.

- Esperamos una llamada del centro de control muy importante.

Nada más terminar de decir estas palabras una voz profunda cantando algo sobre siete veces más fuerte que tú se oyó desde el bolsillo del spammer, antes de que pudiera cogerlo la mano ganchuda de Moody lo cogió y pulsó el botón.

- ¿Quién es? ¿Qué Elgoth?... no entiendo nada de lo que me dices… aquí… ah… toma Dumbledore, es para ti.

Elgoth tomó el teléfono móvil que le cedía su guardaespaldas.

Al otro lado de la línea se oyó la voz de su enlace en esta misión:

- Pwyll al habla, como vuelva a cogerlo el chalado ese hago que os despidan…

- Lo siento. Por cierto, has tardado mucho…

- Tenía que hacer unas cuantas predicciones. Si no ya sabes que no me quedo tranquilo.

- ¿Nos va a tocar la lotería?

- Bueno, a quien es positivo le llegan muchos dones del cielo… ¡¿Qué importancia tiene ahora?! ¿Tenéis ya la bola?

- No, tenemos un problema aquí.

- ¿Qué clase de problema?

- El grupo de asistencia y evaluación de Area42 también está aquí.

- No es así.

- ¿Cómo que no?, si los estoy viendo ahora mismo…

- Mejor déjalo, Elgoth, ya te predije que en Londres se cogía nuestro canal de noticias. Queremos esa bola, haz lo que sea por conseguirla.

- No hay problema, Moody y yo hacemos un buen equipo.

La voz de Alastor se oyó de fondo.

- Por supuesto, Dumbledore.

Elgoth colgó el teléfono y empezó a pensar en un nuevo plan ya que estaba seguro de no ser interrumpido por la llamada de rigor.

- Bien, esto es simple, desde aquí veo la cuarta bola, lo mejor será pedírsela prestada a su dueño para protegerla mejor.

Caine observó el terreno adyacente a la pequeña casa antes de responder.

- Es un gran plan, señor Holmes, supongo que lo mejor será esperar al dueño y hablar con él.

Desde la ladera de una montaña cercana apareció una especie de tronco rodando cuesta abajo, tras una mejor inspección se pudo ver a un pequeño ser andando sobre él. Sin duda el llamado Goku.

- Es sólo un niño, supongo que con dialogar con él será suficiente como para que nos permita custodiar la bola.

El pequeño Son Goku llegó finalmente al claro en el que estaba construida su casa, tras reponer unos segundos el aliento lanzó un grito que hizo eco en las montañas vecinas y tras coger el gigantesco trozo de tronco lo lanzó al aire. Dando un salto de varios metros y sin dejar que cayera el pequeño niño golpeó el centro del tronco que terminó por caer en una pila ordenada al suelo.

Tras una rápida evaluación de lo que había pasado Sherlock Holmes colocó su mano sobre el hombro de su compañera Caine:

- Democráticamente has sido elegida como representante de la liga para hablar y convencer a ese niño de que nos dé esa bola. Buena suerte, Caine, todos rezaremos por ti.

miércoles 28 de noviembre de 2007

Capítulo 5: Viaje a Toriyama

Elgoth salió de la habitación felizmente, seguido por Moody que hacia retumbar el suelo con cada paso que daba gracias a su pata de palo. El spammer caminaba a saltitos sin demasiadas preocupaciones… internándose por un pasadizo interior secreto cuya ubicación estaba marcada por una gran señal luminosa.

-Benditas flechas… cuando los pasadizos eran secretos de verdad siempre me perdía al llegar aquí…

-Dumbledore, eso no es propio de ti, tú siempre has gozado de buena memoria…

Una máscara de rabia y frustración se dibujó en la cara de Elgoth…

-¡¡¡No…soy…Dumbledore!!!

-Está bien, está bien… como quieras, ¡ay que ver como se ponen algunos!… - susurrando ahora - ¿Por qué querrá ocultar su identidad? No importa, será otro de sus planes perfectamente trazados en los que no muere nadie…

Más tranquilo el hombre-post siguió caminando mientras bajaba las escaleras del pasaje hasta una ensenada que daba a un lago subterráneo donde estaba anclada una nave submarina. La nave era una especie de huevo gigante con aletas que salían por sus costados y unos ojos pintarrajeados en el cristal delantero. Al ver los ojos Elgoth abrió los suyos propios desproporcionadamente.

-¡¿Quién ha sido el que le ha dibujado esos ojos?! ¡Me las pagará! Le quedan… ¡Francamente bien! No me había fijado… qué cosas, incluso se parece un poco a Mokona, qué mona… ¡hasta rima! Soy un verdadero genio.

Abrió con una gran sonrisa de oreja a oreja la parte anterior de la nave para poder entrar, el interior era estrecho, con una pequeña neverita mini-bar y dos asientos de aspecto confortable.

-Como me gusta mi “Ráfaga del desierto alado con ojos incandescentes”, la última parte se me acaba de ocurrir… ¿Qué te parece Moody?

-Ehm, supongo que bien… pero, ¿Por qué del desierto? Si es un vehículo marítimo.

-¿Quién ha pedido tu opinión? – Frunciendo el ceño algo enfadado – Vamos, ¡entra holgazán! Si es que tenía que haber contratado a Auron aunque sus problemas con el alcohol y su posible affaire con Paine me echaron atrás… ¡nada que se inmiscuya con el Final Fantasy X-2 puede ser bueno!

Una vez dentro puso en marcha la nave que saludó con un… “Bienvenido Elgoth, señor de los mares, los cielos y los abismos, oh tú todopoderoso que todo lo sabe y lo ve…” él, satisfecho apretó el acelerador y se hundieron en las profundidades del océano. El viaje se hizo lento y tedioso, el océano además de los peces no tiene cosas muy interesantes… y, sin más que bebidas en el mini-bar lo único interesante que se veía en los peces era que pudieran servir de alimento. Tras veintiséis horas de viaje llegaron a la costa de Japón, el interior de la nave maloliente y sucio tras un pequeño “escape” de Moody dejaba mucho que desear, Elgoth salió suspirando de allí.

-Uffff…Y ahora un viaje hasta el país Toriyama en la tierra de los sueños rotos… Y no tengo vehículo de tierra…

-Ahora que lo pienso yo podía aparecerme – dijo Moody con una mueca estúpida en la boca.

-¿Y eso qué es?

-Pues algo así como teletransportarse…

El color de la piel del forero pasó de rojo a violeta…

-¡¡¡¡¡Eres un puto y auténtico GILIPOLLAS!!!!! Si es que sabía que tenía que haberme leído La Orden del Fénix… bueno ahora ya está… ¿No te mearás apareciéndote verdad?

-No, no… pero necesito una imagen mental del sitio que vamos a visitar…

-Anda, mira… - le enseñó una foto de la casa del abuelo de Goku con su paisaje “bien” delimitado y sus árboles tan característicos.

-Perfecto, ¡vamos allá! – cogió a Elgoth del brazo y agitó la varita girando sobre si mismo, un giro que incluso Bisbal envidiaría, un segundo después estaban frente a la casucha algo destartalada.

-Bueno, bien… pero la próxima vez… sin tocar… - frunciendo levemente el ceño y después de forma más marcada al escuchar el grito de un chocobo en la lejanía – Mierda, han llegado… Joder, ¿Tienen un chocobo dorado?

by Elgoth