Dos figuras avanzaban por el desierto del Jovi, parecían comentar algo que ellos mismos llamaban “El Molómetro” una especie de dios pagano que medía su fé en cundios… de sus bocas salía la frase “como en una campana de Gauss” algo que todo el mundo sabe no puede ser nada bueno, sin duda su plan era claramente maligno, o eso fue lo que pensó Batman en cuanto entre las sombras de una gran roca los escuchó. Goku a su vez se entretenía sacándose los mocos y opinando que se parecían en cierta forma a su querida y añorada bola de cuatro estrellas.
Pero bueno, volvamos a las figuras, caminaban una al lado de otra, trajeadas con sendas corbatas cada una de un color diferente, Rojo y Azul… sin duda se trataba de… “Los Admin”. Goku que se había aburrido de hurgarse la nariz decidió ir a dar una vuelta, algo que el Caballero Oscuro no logró adivinar… un segundo después el pequeño estaba paseando a unos 10 metros de las dos figuras que comenzaban a discutir cuantos cundios otorgaba un radiador que mantuviese las bebidas frías y funcionase con calor. Las miradas de los tres personajes se entrecruzaron y de los labios de Goku surgió algo así como:
- Vaya… ¡Es Manuel D.”LLO”, rolero… y famoso! Y él… él… ¡Weiz… The Malician Magician!
Los dos admin detuvieron su paso observando a la figura que había poblado la televisión durante sus infancias, el niño prodigio Goku, y puesto que la última noticia que tuvieron de Elgoth había sido algo relacionado con este chico tendrían que poner toda su inteligencia de su parte para atrapar a tan formidable enemigo. Weiz pensó en la forma más fácil de hacerlo… ¡usando sus asombrosos poderes para que decidiera acompañarlos por si mismo! Después de todo no sería difícil engañarle.
- Observa Goku, pues sí, sé como te llamas mi poder me permite vislumbrar toda tu realidad… ya que yo puedo tocar el molonio y moldearlo a mi voluntad, te lo demostraré haré que esta moneda de Platino – sacando una de su bolsillo - ¡Se convierta en piedra!
- Ohhhhhh…
Goku con sus grandes ojos abiertos esperaba expectante el fenómeno que ante él se iba a producir profundamente emocionado y admirado de que aquel hombre hubiese descubierto su nombre. Weiz hizo gala de su magia… pero algo salió mal… la moneda cayó de sus manos claramente rebotando en el suelo mientras en su mano aparecía una piedra verde (probablemente criptonita, pues todo ser malvado goza de llevar una por si aparece Superman).
El adolescente alzó una ceja y dijo:
- Has intentando timarme ¡os patearé el culo!
- Oh, perfecto Weiz ¿Cuántas veces te he dicho que no hagas ese truco? ¡Ya van dos veces que nos patean el culo! Pero bueno, da igual, porque tú molas, yo molo, todos molamos, excepto los listos, los listos no molan nada, como odio a los listos tío.
Goku se abalanzaba ya sobre las figuras dispuesto a atacar cuando… ¿esperad nos habíamos olvidado de Batman? Que va este había estado esperando el momento de confusión para llevar a cabo su plan que aunque truncado por el paseo de Goku no había salido tan mal… emergió de una nube de humo frente a las dos figuras, pues solo él era el héroe entre las sombras, el mal que azota al mal, el Caballero Oscuro que Gotham necesitaba, esa era su labor y detuvo al pequeño con un gesto diciendo:
- Déjamelos a mi…
Manuel D.”LLO” abrió mucho los ojos y mirando a Weiz y a Batman de hito en hito lo señaló diciendo:
- Tiiiiiioo… es él… ¡El Caballero Oscuro! Dios, como molas… y… ¡COMO MOLA TU MOTO! Buah, si yo tuviera un coche parecido a tu moto… ¡Si yo tuviera un coche otro gallo cantaría!
Batman azorado no supo cómo responder… parecían conocerle, y admirarle, y oye, eso no se ve todos los días, la verdad es que era una sensación agradable quizá esta gente no fuese tan mala, es más, seguro que no era tan mala.
- Vaya, gracias, si la verdad es que vi el modelo y no me pude resistir a comprarlo… creo que me he equivocado con vosotros, es más… ahora que me fijo… ¡tú serías un gran agente del bien! ¡El tipo de hombre que Gotham necesita!.
- ¿Tú crees? – Los ojos como platos.
- Sí, sin duda…
- ¡Pues tú seguro que podrías visitar Area42! ¿A qué si Weiz?
El mago se encontraba apartado agarrándose las sienes preguntándose por qué siempre fallaba en ese simple truco…
- Vaya, parece que ahora no está disponible…
Entonces una luz rojiza surgió desde el cinturón de Batman y desde esta luz apareció… (redoble de tambores) ¡Pikachu!, bastante cabreado por cierto.
- Oh mira Weiz, la abeja Maya…
- No creo que esa sea la abe…
Antes de que pudiesen terminar de hablar el diminuto Pokemon ya estaba gritando:
- ¡Pika, pika, pika, pika...!
- Pues ráscate – las palabras surgieron de la boca del mago de forma instantánea… y la “multitud” allí congregada comenzó a reirse a carcajadas… la mayoría cayeron al suelo víctimas del grandioso hechizo de carcajada, no, esperad, no era un hechizo… - pero sí sólo era un chiste malo… está visto que “la originalidad está sobrevalorada”.
Por suerte eso salvo la vida a su compañero que al caer al suelo entre risas esquivó sin querer el rayo que justo caía a sus pies. Pero… no podía dejar de reir, se estaba empezando a poner rojo, bueno más rojo, ¡se estaba ahogando! Weiz corrió junto a su amigo y mirando al grupo de los héroes de forma furibunda dictaminó:
- Esta vez nos habeis vencido, pero volveremos…
- Eso… ¡Make it happen hijos de puta! – consiguió articular el hombre de la corbata roja entre sus risas ahogadas.
Batman sin saber aún como Pikachu llegara hasta su cinto metido en una pokeball agradeció su intervención, ya que al escuchar “Area42” comprendió que realmente eran sus enemigos, eran el mal. Más adelante explicaremos el suceso de cómo Pikachu llegó a ese cinto.
Con un movimiento de la mano de Weiz aparecieron otra vez en su punto de retorno la base de Area42. Donde poco a poco Manu consiguió recuperar el aliento.
- Sigo sin entender porque puedo teleportarnos pero no soy capaz de hacer ese simple truco.
- Quizá sea porque eso es un truco y se te da mejor la magia de verdad ¿no? Oye… tú crees que ahora somos distintas personas, es decir… clones con nuestros recuerdos y…
- ¿Aún seguís con eso?
A los pies de los Admin llego rodando la bola de cuatro estrellas, al alzar la vista vieron ante ellos las figuras de “Ojoloco”, Elgoth y Pwyll, parece que el adivino había conseguido encontrarlo, su única respuesta fue:
- Puto Elgoth.
Aclaraciones del escritor: Todo hecho narrado en este capítulo no tiene ni ha tenido nunca que ver con cosas que sucediesen en la realidad, excepto eso, y eso, y eso, y eso… y también eso.
Pwyll y Elgoth os desean una feliz navidad.
by Elgoth